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Lo único que faltaba: drones que trabajan en equipo

La próxima generación de “robots aéreos”  imitará lo que sucede en la naturaleza, de la que se está tomando  la fuente de inspiración, para el diseño y la posterior fabricación de estos  magníficos artefactos tecnológicos aéreos: los drones que trabajan en equipo.

Diferentes especies de la naturaleza: la inspiración para su diseño y fabricación

Se han tomado, como ejemplos, la anatomía y los mecanismos  utilizados por las aves, algunas especies de insectos, los murciélagos y, créanlo o no, los que utilizan  las serpientes voladoras,  para comenzar a desarrollar micro-drones con capacidades que, hasta hace unos años, eran impensables hasta para los más osados en materia de “futurología” tecnológica.

Así las cosas, los drones que trabajan en equipo, que veremos dentro de 15 o 20 años,  tendrán que afrontar toda una cantidad y variedad de desafíos que  deberán superar, a como dé lugar, para evitar inconvenientes de todo tipo y condición.

Cuando  los veamos navegando  en “manadas”,  al interior de los entornos urbanos, tendrán que ser coordinados desde una suerte de “central de mando unificado”, al mejor estilo de las películas sobre guerras del futuro.

De otro lado pero en el mismo orden de ideas, digamos que serán cada vez más novedosas las tareas que se les asignarán a estos  drones o, para ser más precisos, a los grupos de los mismos.

Las tareas que les serán asignadas a los drones que trabajan en equipodrones en grupo

Serán utilizados, entre otros propósitos, para evadir obstáculos (como será el caso de edificios, puentes, monumentos, otros objetos voladores artificiales y aves) y, también, para entregar y recibir objetos, para llevar a cabo despegues y aterrizajes en perfectas condiciones sobre superficies difíciles  y, creámoslo o no, para la vigilancia militar, de la policía o de agencias de vigilancia privada.

Serán usados, también, en tareas de búsqueda y rescate (por siniestros de transporte o catástrofes naturales), como teléfonos aéreos con cámara e, increíblemente, como repartidores  rápidos y eficientes de toda serie de paquetes (comida a domicilio, por ejemplo).

En un futuro no muy lejano,   las tradicionales encomiendas que, actualmente, se llevan a cabo a través de los medios convencionales de transporte, estarán “en manos” de todos los componentes que estructuran estos estupendos dispositivos.

No obstante y como, casi siempre, ha  sucedido con la mayoría de los avances tecnológicos, a través de la historia, desde ya se está pensando en sus posibles usos nocivos, como sería  el eventual espionaje industrial y la averiguación furtiva e ilegal de secretos comerciales e, incluso, de secretos de Estado.

Los primeros micro-drones fueron utilizados en Fukushima (Japón), en zonas peligrosas y difíciles de alcanzar, luego del infortunado desastre, conocido por todos.

De la misma manera en que, mediando el siglo XX, todas las grandes ciudades del mundo se fueron viendo, progresivamente, “invadidas” por todo tipo de vehículos automotores (coches, autobuses, motos, camiones, tracto-camiones y demás), en unos 15 años, lo estarán pero, esta vez, por decenas de “manadas de micro-drones”, llevando a cabo tareas de todo tipo.

Así, por ejemplo, controlando el tráfico vehicular convencional, vigilando todo tipo de tiendas y de grandes almacenes de cadena, inspeccionando los parques urbanos en búsqueda de enfermedades forestales, haciendo rondas de inspección policial y mucho más.

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